martes, 27 de agosto de 2013

La balada del café ilustrado

Yo no quiero una chica que se quede colgada de mis palabras,
Yo no quiero una chica que me ría todas las gracias,
Sólo quiero alguien con quien compartir mi vida,
Y ese alguien podrías ser tú.
                                                                       Television Personalities





    Vagaba yo sin rumbo fijo madurando la idea de poner algo de orden en mi vida cuando, de improviso, fui plenamente consciente de la tiranía de la contingencia. Mis lánguidos pasos se detuvieron enfrente del misterioso pasadizo que conducía a la modernista entrada de aquel café de aires afrancesados, donde en tiempos inmemoriales aprendí a valorar la importancia de una buena conversación.
     Hay lugares que son como imanes y al pasar por delante de ellos ejercen una atracción, apenas perceptible, pero a la que no puedes resistirte. Eso es lo que me ocurrió hace quince años una mañana lluviosa del primer día de agosto de un verano especialmente caluroso en Frankfurt, al entrar por primera vez en aquel olimpo del buen gusto para resguardarme del chaparrón.