Se ha declarado la guerra y la batalla se acerca,
Londres llama al inframundo,
Salgan ya del armario, chicos y chicas.
The Clash
De pequeño yo entendía
el mundo. Fue al crecer, cuando comencé a hacerme preguntas que dejé de
entenderlo. Ésa es la razón por la cuál los niños y los viejos parecen felices:
unos porque desconocen las preguntas, y los otros porque saben que no hay respuesta.
Y lo que queda entre la inocencia de la infancia y la decadencia de la vejez es
una larga travesía por un páramo repleto de dudas, sinsabores y putadas. De vez
en cuando, topamos con un oasis de cartón piedra que nos embauca, echamos un
polvo, y la vida nos parece maravillosa.